Mi azarosa vida de burbuja del cava


Os cuento mi historia:

La botella en rima es la cuna donde aparentemente duerme el cava, pero donde se genera la segunda fermentación, con el aumento de graduación alcohólica, de productos secundarios y se forma el gas carbónico, que dará origen a las burbujas y a mí misma.

La fermentación en botella, hace que aumente el gas carbónico y la presión hasta 5 ó 6 atmósferas. No se trata de entrar en aspectos técnicos, pero sí destacar fenómenos importantísimos para mi vida de burbuja.

Pasada la fermentación, la levadura va perdiendo su vitalidad por la prolongada etapa de rima y la presión; desaparece su turgencia, se hace rugosa y finalmente su esférica superficie se resquebraja, permitiendo que los aminoácidos de su protoplasma se difundan en el líquido. Esto enriquece al vino y además disminuye su tensión superficial, lo cual es decisivo para mi finura y distinción.

Digo azarosa porque mi vida está llena de peligros; el primero es que me forme en el degüelle, para expulsar el émbolo de las lías, pero tambien se forma espuma por el cambio de presión, yo entre ellas, para limpiar el borde de la botella de todo resto de levadura.

Pero pasado este primer riesgo, ya con el tapón definitivo, me encuentro más segura, en forma de gas carbónico a presión, es decir de vida en potencia.

 

Cuando se descorcha el vino y me sirven en la copa, aunque soy una simple burbuja, fina y distinguida, pero con todo el orgullo de ser cava, me gusta mi vida efímera y vertical, con las luces y los ojos concentrados en mi breve recorrido de pasarela en la copa, desde el fondo hasta la superficie, rompiendo en una alegre espuma blanca y deslumbrante. Por eso espero con ilusión esa campanada mágica de mi nacimiento, con el ruido ensordecedor del taponazo, que es como el big bang de mi existencia.

Para mi calidad de burbuja es fundamental la tensión del líquido, porque asi me mantengo estable durante la ascensión en un perfecto equilibrio, pero rompo enseguida, evitando que se formen grandes burbujas pesadas y aburridas.

Nosotras, las burbujas finas del cava, ascendemos como un polvo impalpable hasta la superficie rompiendo en una espuma chispeante.

Otro peligro es que siga en forma de gas carbónico disuelto en el líquido, sin llegar a mostrarme en la copa, y que solo rompa en el paladar del consumidor, aunque produzca un cosquilleo prometedor, que tanto gusta, pero donde yo no destaco y sigo en el anonimato.

Finalmente, el último peligro es la “crisis” y que quede arrumbada mi botella en el rincón de una tienda o en el almacén de mi bodega, porque:

¡Quiero vivir y disfrutar de ese momento glorioso en la copa, transmitiendo al hombre mi orgullo de ser cava y mi mensaje de alegría y de paz!

 

Gabriel Yravedra

 

El artículo “Mi azarosa vida de burbuja del cava” ha sido publicado en el nº 3.287 de la Semana Vitivinícola del 14-11-2009
(Misceláneas - pág. 2987) Autor: Gabriel Yravedra Llopis.

 

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